Pia Andersen

Pia Andersen

2001, exposición monógrafica, “Cielo Mar Campo”, Galleri Heer, Oslo, Noruega. - Texto: Svein Thorud, Historiador del arte y Jefe de la Asociación de Arte de Christiansand, Noruega.


Aparentemente, los cuadros de Pia Andersen son concretos. A primera vista, la superficie de los cuadros parece bien definida y sólida. Pero solamente a primera vista. Porque lo que caracteriza las obras de Pia Andersen es la mística. Encierran aspectos inescrutables. La mística está vinculada con la materia; las obras dan muestras de la mística del color y de la luz. Las intenciones de la artista se vislumbran entre varias capas de pigmento y dibujos.

Pia Andersen se formó como artista en la Escuela de Arte y de Artesenía en Kolding, Dinamarca, y en la Academia de Arte de Cracovia, Polonia, en la primera mitad de los años 80. En aquel entonces, surgió de nuevo el interés por la pintura lo cual ya se vaticinó en A new spirit in Painting (Royal Academy of Arts, Londres 1982). Surgió un interés por la materia, el material y la tierra. Muchos artistas fijaron la atención hacia la tierra, el campo, confiriéndoles con un misticismo, la mística. Tales tendencias son obvias en las obras de artistas como por ejemplo Anselm Kiefer, Julian Schnabel y Per Kierkeby.

Las obras de Pia Andersen tienen cierta similitud con el arte abstracto de la posguerra. Sus intenciones, sin embargo, se distinguen fundamentalmente del positivismo en ciertos grupos del proyecto moderno. La obra de Pia Andersen se caracteriza por una actitud inspirada en el romanticismo. Tiene un objetivo idealista. Se basa en la intuición y no en la precición racional. Sus trazos son sensibles, a tiento. Su obra está impregnada de un tono intenso y fecundo. Se presenta con un esplendor exótico.

La mayoría de los críticos que han escrito sobre la obra de Pia Andersen subrayan la dominancia del calor. Øystein Hjort alega que el color tiene mayor importancia en los cuadros de la artista que la forma y la composición. “El esqueleto” de las obras lo describe como la armazón del color. Mientras que Niels Ohrt encuentra una dimensión espiritual en el uso del color de la artista. Lo compara con el brillo de un mosaico de vidrio.

Pia Andersen transforma sus sensaciones de la naturaleza. Adentra en un espacio transcendental. Sus cuadros son densos y llenos de dramatismo. Líneas compuestas de una manera muy sencilla dejan que los planos coloridos se enfrentan uno con otro majestuosamente. Su uso único del “negro” da timbre y profundidad a las obras. Pia Andersen aplica el color en capas densas dejando una superficie graneado en donde brotan las capas contrastantes de abajo con gran luminosidad. El uso del negro es de gran efecto y confiere la obra de rasgos ambiguos. A menudo la tonalidad del trasfondo de las obras es sonora dejando que los colores emiten un fulgor especial. El colorido de Pia Andersen es de carácter simbólico.

Al describir la obra de Pia Andersen muchos destacan la manera en que aplica el color en capas, pero pocos ven el color como resultado de la materia. La forma en la que pinta la artista refleja su relación con el tema. Lo que le interesa a Pia Andersen es el brillo de un muro, de una piedra o de un paisaje. Su arte es un barómetro que indica en dónde encontró la inspiración, sea en Dinamarca o en América Latina.

Viajar siempre ha sido escencial para Pia Andersen. El viaje en sí es un tema del romanticismo. El viaje resulta en conocimientos nuevos. Nos ayuda a mirar más allá de nosotros mismos. Los viajes han dado a la artista impulsos nuevos, “...porque para Pia Andersen los viajes y los encuentros con otros ambientes representan también un viaje a la comarca vasta de los colores”, como escribe con acierto Øystein Hjort. Después de una estancia prolongada en México a finales de los años 80 sus obras cobraron otro esplendor en el color lo cual ha ido desarrolllando y refinando por medio de impresiones nuevas de otros viajes a América Latina y Europa.

El viaje como tema puede apuntar a otro impulso. Da lugar a otra intención más bien metafísica. Los paisajes más recientes con títulos como Comarca celeste y Región celeste aluden a tal posibilidad. Está más presente el eterno ciclo de la naturaleza que en sus obras anteriores. Los elementos tierra, mar y firmamento reflejan los procesos cíclicos de la vida. El encuentro entre luz y oscuridad, entre calor y frío, entre vida y muerte encierran los misterios fundamentales de la vida. La materia vaga y oscura contiene el germen de vida nueva. Pia Andersen pinta misterios con más convicción que nunca antes y lo hace en obras vibrantes y llenas de brillo y esplendor.